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Como compensar a través de la alimentación los efectos negativos de una ola de calor.

Como compensar a través de la alimentación los efectos negativos de una ola de calor.

17 Agosto 2017 · Nota de Prensa / Lepant Residencial / Barcelona · 0 comentarios

Desde Lepant Residencial se dan las claves de cómo equilibrar la dieta en la tercera edad.

Una mujer de edad avanzada sujeta una mano de otra personaEste verano han sido varias las ciudades sometidas a olas de calor y otras tantas con alertas permanentes. Tal y como destacan las autoridades sanitarias, ante las altas temperaturas, los adultos mayores son uno de los grupos de población más vulnerable.
 
De acuerdo con la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), el riesgo de sufrir un golpe de calor aumenta a partir de los 65 años. Cabe recordar que en 2015 se produjeron 23 muertes por golpe de calor en España, mientras que en 2016 fueron 6 los fallecimientos. Según un informe del Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud. La edad media de las personas fallecidas en 2016 fue de 59 años y el 100% de los casos eran hombres. El 57% de los fallecidos tenían más de 65 años.
 
Un golpe de calor se produce cuando la temperatura de nuestro cuerpo rebasa los 41 grados, dando lugar a una hipertermia, superando los mecanismos de regulación térmica de los que dispone nuestro organismo, con repercusiones tan graves que podría llevar a un daño orgánico irreversible.
 
La sensación de debilidad, de agotamiento, la confusión, la falta de sudoración o la piel seca que acompañan el proceso de deshidratación a menudo se confunden con síntomas de otras enfermedades crónicas o del deterioro cognitivo de la persona mayor. Todas estas circunstancias convierten a la población de más edad en grupo de riesgo en el caso de olas de calor, porque la gravedad y pronóstico de una deshidratación están directamente relacionados con la rapidez de actuación.

Desde Lepant Residencial ponen en marcha métodos preventivos como un plan nutricional para compensar los posibles efectos negativos de los ancianos ante las altas temperaturas.
 
“En los meses de verano, las necesidades de hidratación se pueden duplicar, es por eso que se vuelve necesario prestar atención a la alimentación y realizar pequeños ajustes respecto a la dieta del resto del año, ya que, por el incremento de la temperatura ambiente, precisan un mayor aporte energético y de nutrientes ”, comenta Sandra Fuentes, educadora social de personas mayores en Lepant Residencial y miembro del equipo de expertos del centro que atiende a los ancianos durante todo el año.
 
Recomendaciones para prevenir y reducir los efectos negativos asociados a las altas temperaturas, principalmente durante una ola de calor
 
En este plan nutricional hay que tener en cuenta los gustos de cada uno, las apetencias y los hábitos, pero también los factores que hay en contra: la pérdida de olfato, de gusto, la alteración de la dentición, la degulación y la salivación, entre otros. Los ancianos necesitan un mayor aporte proteico, de fibra, de agua y de micronutrientes. En la dieta hace falta combinar correctamente los hidratos de carbono con, los lípidos y las proteínas animales y vegetales. Así como los minerales y micronutrientes, el calcio, las vitaminas, el ácido fólico, el hierro, el magnesio, el zinc, el selenio y el cromo. Para los ancianos que vivan solos o con sus familiares nunca está de más recalcar que, en cualquier caso, existen especialistas a los que se puede acudir con el fin de adaptar mejor la dieta en estos meses de tanto calor.
 
Por otro lado, es importante prestar atención al riesgo de intoxicaciones alimentarias, por lo es importante consumir los alimentos bien conservados, envasados o cocinados y utilizar huevo pasteurizado siempre que sea posible.
 
Adaptar la dieta

La alimentación debe ser más rica en vitaminas, sales minerales, fibra, y sobre todo en líquidos (agua). Principalmente hay que consumir platos ligeros, refrescantes y fáciles de digerir, que cubran los requerimientos energéticos del organismo. Las personas mayores deben beber, aunque no tengan ni hambre ni sed, ya que, en caso contrario se pueden encontrar con un cuadro de desnutrición. Hay que tomar alimentos ricos en agua y fibra como verdura, fruta de temporada y cereales integrales que no aporten grasas. En caso de algún déficit se pueden considerar los suplementos nutricionales, según la necesidad de cada uno. En definitiva, no se trata de comer menos, sino de seguir una dieta diferente, ya que se necesita una menor cantidad de calorías y una mayor hidratación.
 
Aguas, zumos e infusiones

El agua es la bebida más aconsejada, la cantidad recomendada diaria es de un mínimo 1,5 o 2 litros. Se debe tomar en intervalos regulares, aunque no se tenga sed. Otras bebidas como los zumos de frutas naturales o los caldos y las infusiones pueden sustituir la cantidad recomendada de agua. Además, moderar la ingesta de bebidas carbonatadas, azucaradas o alcohólicas, aunque es aceptable beber un vaso de vino con la comida o la cena (a no ser que esté contraindicado). “Aunque la persona mayor no lo solicite es importante ofrecerle la hidratación más frecuentemente y en espacios más cortos de tiempo ”, apuntan desde Lepant Residencial.
 
Frutas, verduras, hortalizas y proteínas

Otros alimentos que ayudan a aportar el resto de líquidos necesarios para el organismo son aquellos con alto contenido de agua, como frutas y verduras. Las frutas más recomendadas son la sandía y el melón, entre las hortalizas también encontramos opciones ricas en agua y fibra. En este caso, es recomendable ingerirlas crudas ya que, de esta forma, conservan todos sus nutrientes, y aportan la cantidad de agua natural necesaria para una buena hidratación. Si se prefieren cocidas, es mejor prepararlas a la plancha, al vapor o hervidas, pudiendo beber el caldo obtenido de la cocción. En los segundos platos se puede tomar pollo, pavo, pescado o huevos preparados a la plancha o cocidos. “Se deben evitar los alimentos muy calóricos, especialmente los ricos en grasas saturadas como las carnes grasas, los embutidos, los quesos curados y la leche entera evitando las preparaciones suculentas y contundentes”, comentan desde Lepant Residencial.
 
Acerca de Lepant Residencial .  Cuenta con un equipo altamente cualificado y especializado en los cuidados de la tercera edad.  Situada en una zona privilegiada de Barcelona, actúa como centro gerontológico y ofrece servicios de desarrollo personal y atención sociosanitaria. En el centro son pioneros en el uso de terapias complementarias y cuidados específicos. Talleres estimulantes, cognitivos, de arte, excursiones, actividades de ocio o gimnasia diaria son solo algunas de las actividades que los residentes pueden realizar para mantener una vejez óptima y activa.
 

Salud, Canal Senior

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