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Acogimiento familiar

Acogimiento familiar

Acogimiento familiar

Introducción

El artículo 50 de la CE establece: “los poder es públicos (…) promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio”.

Los cambios sociológicos que ha sufrido nuestro país en los últimos años (la masiva incorporación de la mujer al trabajo, el aumento de la esperanza de vida, las nuevas tecnologías…) obligan a plantearse nuevas formas de convivencia. Al aumento de la población con más de 65 año se une el hecho de que está población en gran proporción se disperse en pequeños núcleos. Es la población rural la que más ha envejecido y la que necesita de recursos alternativos para poder seguir permaneciendo en su entorno habitual.

No es suficiente con vivir más años sino que hay que vivirlos con una calidad de vida digna. La atención a las personas mayores tiene que adaptarse también a las nuevas formas de convivencia. El acogimiento familiar para personas ya venía existiendo en otros países. En nuestro país se sustentaba como un régimen de pensión acordado entre la persona cuidada y los cuidadores. Este sistema se basa en los mismos principios que el tradicional acogimiento para niños o adolescentes y tiene idéntico objetivo: evitar el desarraigo, la soledad, el desamparo.

En qué consiste

Es un recurso que desarrollan los servicios sociales de las comunidades autónomas que consiste en integrar a una persona mayor dentro de un ámbito familiar que no corresponda a parentesco de primer o de segundo grado. La necesidad de esta integración se produce cuando la persona mayor carece de las condiciones mínimas necesarias para poder ser independiente. Se pretende que la familia o la persona acogedora pueda ofrecer protección, seguridad y bienestar físico y psíquico a la persona acogida. Todo ello pretende alargar la estancia del mayor en su entorno y evitar en lo posible el ingreso en residencias.

El acogimiento se funda en una cuestión de solidaridad, en la voluntad de ayuda al débil para evitar su desarraigo, para fomentar sus capacidades y habilidades.

El acogimiento puede ser tanto permanente como temporal. Los acogedores y los acogidos compartirán una misma vivienda y se prestarán ayuda mutua. Ambos participarán de las decisiones y necesidades que surjan. Compartirán las tareas propias del hogar.

Regulación

La realidad era que existían formas de acogimiento no reguladas por la ley que podían dar pie a abusos. Distintas comunidades autónomas se preocuparon por esta cuestión y decidieron reglarla. Así lo hicieron la Comunidad de Madrid, Galicia, Cataluña, Asturias y sucesivamente se fueron uniendo otras. Se reguló tanto los programas de acogimiento como ayudas individuales para el acogimiento.

A continuación se ofrecen una serie de link a textos jurídicos de diferentes CCAA que hacen referencia a este tipo de recurso:

Requisitos

Los requisitos que se establecen serán diferentes según la comunidad en la que residan las personas implicadas. De ahí la necesidad de consultar en las oficinas de Asuntos Sociales.

La edad de la persona acogida se fija en unos casos en 60, en otros en 65. Tienen que ser mayores que precisen ayuda en las actividades propias de la vida diaria. Generalmente se exige que resida o haya residido durante cierto tiempo en la Comunidad y no padecer enfermedades infecto-contagiosas, ni presentar problemas mentales que hagan imposible su convivencia.

La familia de acogida. También debe reunir una serie de requisitos: se fijan unos requisitos de edad, de capacidad y de disponibilidad. La prioridad para la familia acogedora no es el lucro sino la voluntad de ayudar. Estará en contacto con los servicios sociales para resolver cuantos problemas puedan surgir.

Seguramente la persona que se esté planteando utilizar este recurso se estará preguntando cuáles son las exigencias de cualificación que se establecen para las familias acogedoras y si existen controles que puedan evitar abusos. La persona tiene que saber que el control y la vigilancia de este recurso corresponde a los servicios sociales de la comunidad y que es la administración quien tiene la función de inspeccionar el buen funcionamiento y servicio que se ofrece. En este sentido los servicios sociales estarán autorizados para establecer las medidas oportunas que consideren necesarias.

Finalmente hay que señalar que entre la familiar acogedora y la persona acogida no puede mediar parentesco ni de primero ni de segundo grado.

Documentación

Dependiendo de la CCAA donde se resida los requisitos serán unos u otros. Será necesario rellenar la solicitud que nos faciliten los servicios sociales y acompañarla de documentos tales como fotocopia del DNI, informe médico, certificado de empadronamiento, Declaración de la Renta y Certificado de Ingresos.