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Viviendas tuteladas

Viviendas tuteladas

¿Qué son?

Si tenemos en cuenta que según datos del Imserso y del CSIC la población de mayores de 65 años en el año 2010 llegará a ser de un 25% de la población actual de España, se entenderá la necesidad de buscar fórmulas alternativas a la escasa oferta de residencias y centros de día. Una de estas fórmulas podría ser las viviendas tuteladas.

Este tipo de alojamiento ha crecido mucho en países de la Unión Europea como pueden ser Holanda, Alemania y Gran Bretaña, donde lleva años funcionando. En nuestro país aunque aumenta el interés y la demanda, sigue siendo un proyecto a desarrollar.

Las viviendas tuteladas suponen un nuevo recurso social. Están destinadas al alojamiento permanente de personas mayores que tienen un adecuado nivel de autonomía personal, tanto física como psíquica, pero que presentan dificultades para poder seguir residiendo en su domicilio habitual; se trata de personas que presentan problemas de integración familiar y/o social. Se establecen como un conjunto de viviendas autónomas, unipersonales y/o de pareja, para el alojamiento y la convivencia, bajo la tutela y asistencia de entidades de los servicios sociales, que puede ser de carácter público o privado. Normalmente es el Ayuntamiento de la ciudad donde estén ubicadas el responsable de su buen funcionamiento así como del trato óptimo que se de a los usuarios.

Las viviendas tuteladas no solo cubren las necesidades de alojamiento. Se ocupan también de la manutención y la seguridad de las personas así como de ciertos servicios de atención médica.

¿A quién van destinadas estas viviendas?

Los beneficiarios de estas viviendas tienen que ser personas que hayan cumplido 60 años, siempre que no presenten problemas para llevar a cabo las tareas cotidianas de cada día, como vestirse, asearse, desplazarse o alimentarse. No sufrirán ninguna alteración que les impida actuar con autonomía o que les dificulte la convivencia con otras personas. Se responsabilizarán de tareas tales como las propias del hogar y de ciertas gestiones necesarias para la vida en común con los demás usuarios como puede ser la compra.

Los usuarios tienen que saber que van a compartir sus espacios con más personas y que deberán implicarse en que esa convivencia funcione en todos sus aspectos, no solo en la relación con los demás habitantes de la vivienda sino en el trato y el cuidado del hogar en la que conviven.

La capacidad de estas viviendas no deberá superar los 10 usuarios. Un número mayor dificultaría la convivencia creando problemas y dañaría el sentimiento de “familia” que se quiere fomentar. Las viviendas podrán acoger a parejas, hermanos o familiares.

Es importante que se tenga en cuenta que todo lo expuesto con anterioridad se refiere a recursos siempre orientados a personas con autonomía.

¿Cuál es el objetivo que se persigue?

El principal objetivo es que las personas permanezcan en su entorno habitual con una óptima calidad de vida. Se pretende alargar la autonomía funcional y social de la persona gracias a un sistema de vida comunitario que fomente la participación dentro de un pequeño grupo. Las actividades domésticas y las relaciones con los demás potenciarán al máximo las capacidades de la persona mayor.

El aislamiento, la soledad y el desarraigo son sentimientos muy comunes entre los mayores que podrán ser mitigados cuando se establezcan las relaciones entre los miembros del grupo. Se creará un ambiente semejante al familiar que ofrecerá una sensación de bienestar. Además, el hecho de que un grupo de profesionales de la salud se ocupen de la faceta médica aporta seguridad para los convivientes.

Los usuarios podrán beneficiarse de todos los servicios que ofrece este tipo de viviendas evitando la institucionalización innecesaria que les aparta de su vida social.

¿Cómo acceder?

En primer lugar hay que decir que no existe en España una normativa nacional que recoja los requisitos que deban cumplirse para el acceso. Al tratarse todavía hoy de una fórmula a desarrollar son las comunidades autónomas y los ayuntamientos los que están tratando de regular sobre esta materia.

La cuestión es importante y Estado y CCAA deberían regular esta situación. Empresas privadas sí han visto en este recurso un negocio nuevo y se han lanzado a la construcción de urbanizaciones residenciales para mayores.

Al no existir una normativa a nivel nacional cada CCAA o ayuntamiento establecerá los requisitos que se tendrán que cumplir para el acceso al piso tutelado.

Solicitud

El proceso se inicia con la presentación de una solicitud en los servicios sociales del ayuntamiento o de la CCAA. Esta instancia debe acompañarse de una serie de documentos:

  • Certificado de empadronamiento.
  • Fotocopia del DNI
  • Declaración de bienes e ingresos
  • Fotocopia de la declaración de la Renta y patrimonio del año anterior
  • Movimiento de las cuentas corrientes o cualquier inversión financiera
  • Informe médico
  • Certificado de las pensiones recibidas

Los Servicios Sociales después de analizar la información remitida y aplicar el baremo establecido, emitirán un informe que servirá de base para la toma de la decisión por parte del órgano competente.

La solicitud se podrá denegar cuando no se cumplan las condiciones establecidas, por la aportación de documentación que resulten falsos.

En algunas CCAA se establece un período de prueba para que los usuarios puedan decidir sobre si aceptan o no la plaza adjudicada. Se trata de saber si son aptos para convivir con otras personas, si se adaptan a las nuevas condiciones de vida.

¿Que características tienen?

Las viviendas tuteladas dirigidas a personas mayores deberán cumplir una serie de requisitos y características para poder hacer más cómoda la vida de las personas que en ellas van a residir.

  • Ubicación: se instalarán en lugares céntricos, con fácil acceso, cercanos a ciertos servicios como puedan ser tiendas, centros médicos, iglesias o bancos.
  • integración en el entorno.
  • habitabilidad: tamaño, barreras arquitectónicas, protección contra incendios e instalaciones que deben en todo caso tener.

Algunas CCAA, como es el caso de Castilla-La Mancha, piden que se anule cualquier señal o cartel que diferencie estos pisos del resto que formen la comunidad.

Es aconsejable que todas estas viviendas no sean ubicadas en vastas organizaciones. Es fundamental que la persona mayor se relacione con personas de diferentes edades, con diferentes formas de pensar y con hábitos diferentes a ella.

En cuanto al tamaño resulta fundamental contar con un tamaño adecuado a las personas que residen en él. El colapso o hacinamiento provoca problemas de convivencia. Cada persona que viva en estos pisos tiene que tener su espacio de intimidad y privacidad, espacio que deberá ser personalizado con los propios enseres o pertenencias.

Aspectos tecnológicos

La tecnología ayudará a aumentar el nivel de satisfacción de los usuarios. Establecer alarmas o sensores y contar con teleasistencia por si surge algún tipo de complicación suele ser habitual. Otros aspectos como la conexión a internet serían muy recomendables.

Personal de apoyo

En todo momento la casa contará con la ayuda de personas externas que se encargarán de ayudar en aquellas tareas en las que se requiera su presencia, tareas siempre de apoyo.

Este recurso, al igual que otros, puede presentar dificultades que tratadas por profesionales pueden llegar a desaparecer. Así, es frecuente que surjan los problemas de convivencia por razones de limpieza, de participación en las actividades, por el cuidado de los materiales. La tele y la falta de acuerdo para ver uno u otro canal provocarán problemas. Por ello las viviendas tuteladas cuentan con la atención de un equipo multiprofesional que ofrece ayuda de tipo psicológico, social y cultural.