El sistema tegumentario desempeña un papel esencial en la protección del organismo y en el mantenimiento de funciones vitales como la regulación térmica, la percepción del entorno y la producción de vitamina D.
Su cuidado es clave para la salud general, y su observación permite detectar alteraciones que pueden indicar enfermedades tanto cutáneas como sistémicas.

¿Qué es el sistema tegumentario?
El sistema tegumentario es el conjunto de estructuras que cubren externamente el cuerpo humano. Está compuesto principalmente por la piel, el cabello, las uñas y diversas glándulas que trabajan de forma coordinada para proteger al organismo y mantener su equilibrio interno.
La piel es el componente más destacado y el órgano más grande del cuerpo. Cumple funciones de barrera frente a agresiones físicas, químicas y biológicas. También regula la temperatura corporal mediante la sudoración y la circulación cutánea, evita la pérdida excesiva de agua y permite el intercambio con el medio a través de terminaciones nerviosas que captan estímulos como el tacto, el dolor o la temperatura.
El cabello y las uñas, formaciones de origen epidérmico, refuerzan la protección en determinadas áreas. El cabello ayuda a conservar el calor y protege frente a la radiación solar, mientras que las uñas permiten una mayor precisión en la manipulación de objetos y resguardan las terminaciones de los dedos.
Las glándulas sudoríparas intervienen en la regulación térmica y en la eliminación de desechos mediante la transpiración. Las glándulas sebáceas, por su parte, secretan sebo, una sustancia lipídica que mantiene la piel y el cabello hidratados y protegidos.
Además, la piel participa en la síntesis de vitamina D a través de la exposición solar, proceso fundamental para la absorción de calcio y el mantenimiento de la salud ósea. También actúa como un órgano inmunológico al albergar células capaces de reconocer y responder ante microorganismos patógenos.
En conjunto, el sistema tegumentario no solo aísla y protege al organismo, sino que también contribuye activamente al equilibrio fisiológico y a la relación constante entre el cuerpo y el entorno.
Estructura de la piel
La piel está compuesta por tres capas principales: epidermis, dermis e hipodermis. Cada una presenta características específicas que cumplen funciones distintas:
Epidermis
- Queratinocitos: células que producen queratina, una proteína que refuerza y protege la superficie cutánea.
- Poros de sudor: permiten la salida del sudor producido por las glándulas ecrinas.
- Corpúsculos táctiles: receptores que perciben el contacto leve.
- Renovación celular: las células muertas se eliminan y son reemplazadas por nuevas.
Dermis
- Capa papilar: contiene papilas dérmicas, vasos del plexo subpapilar y terminaciones nerviosas que facilitan el intercambio de nutrientes y la percepción táctil.
- Capa reticular: más profunda, formada por fibras colágenas y elásticas. Alberga:
- Folículos pilosos
- Músculo erector del pelo
- Glándulas sebáceas y sudoríparas
- Terminaciones nerviosas y plexos vasculares profundos
Hipodermis (tejido subcutáneo)
- Tejido adiposo: reserva energética y aislante térmico.
- Corpúsculos lamelares: perciben presión profunda.
- Plexos subcutáneos: incluyen redes venosas, arteriales y nerviosas que se conectan con sistemas musculares más internos.
Funciones del sistema tegumentario
El sistema tegumentario no solo actúa como una barrera física, sino que también interviene en varias funciones esenciales:
- Protección física y química: Actúa como barrera frente a microorganismos, radiación UV, golpes y sustancias irritantes.
- Regulación térmica: Controla la temperatura corporal mediante la sudoración y la vasodilatación o vasoconstricción de los vasos cutáneos.
- Percepción sensorial: Detecta estímulos como el tacto, la presión, el dolor o los cambios de temperatura.
- Prevención de la deshidratación: Reduce la pérdida de agua a través de la piel.
- Síntesis de vitamina D: Participa en su producción cuando recibe radiación ultravioleta.
- Eliminación de desechos: Excreta pequeñas cantidades de sustancias a través del sudor.
- Inmunovigilancia: Contiene células que detectan y responden a agentes potencialmente dañinos.
Anexos cutáneos
Los anexos cutáneos son estructuras derivadas de la piel que cumplen funciones complementarias.
- Cabello: Protege el cuero cabelludo de la radiación solar y ayuda a conservar el calor. También tiene una función estética importante. Su crecimiento se da desde el folículo piloso, donde también se conecta con el músculo erector del pelo, que genera la conocida "piel de gallina".
- Uñas: Formadas por queratina, refuerzan la punta de los dedos y facilitan la manipulación de objetos.
- Glándulas sudoríparas: Existen dos tipos: ecrinas, encargadas de la sudoración para regular la temperatura, y apocrinas, presentes en axilas y zonas genitales, activas a partir de la pubertad. Están conectadas a los poros de sudor visibles en la epidermis.
- Glándulas sebáceas: Producen sebo, una sustancia oleosa que lubrica y protege la piel y el cabello. Están asociadas a los folículos pilosos.
Enfermedades comunes del sistema tegumentario
Existen diversas afecciones que pueden comprometer el buen funcionamiento del sistema tegumentario:
- Dermatitis: Inflamación de la piel que causa enrojecimiento, picazón y descamación. Puede deberse a alergias, irritantes o causas genéticas.
- Acné: Obstrucción de los poros por exceso de sebo y acumulación de bacterias. Es muy común en adolescentes.
- Psoriasis: Enfermedad autoinmune que acelera el ciclo de regeneración celular, provocando escamas y placas rojas en la piel.
Otras afecciones incluyen hongos, infecciones bacterianas, quemaduras y cáncer de piel. La detección precoz y el tratamiento adecuado son fundamentales.
Cuidados y recomendaciones para mantener un sistema tegumentario saludable
Para preservar la salud del sistema tegumentario, es importante seguir una serie de hábitos y cuidados diarios:
- Higiene regular: Lavar la piel con productos suaves para evitar la acumulación de suciedad y bacterias.
- Hidratación: Aplicar cremas hidratantes para mantener la elasticidad y evitar la resequedad.
- Protección solar: Usar protector solar a diario, incluso en días nublados, para prevenir el daño solar y el envejecimiento prematuro.
- Buena alimentación: Incluir alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas A, C, E y ácidos grasos esenciales.
- Evitar el tabaco y el alcohol: Estas sustancias afectan la oxigenación y regeneración de la piel.
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Autor(es): Luis Maita, Obra: Sistema tegumentario: Funciones y estructura, Publicación: , Última actualización: , Lugar de publicación: Madrid, URL: https://www.discapnet.es/salud/sistemas-del-cuerpo-humano/sistema-tegumentario
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